La mejor forma de prevenir la gripe es asegurarse de que su hijo se vacune anualmente contra la gripe. Cada año, se pone a disposición una nueva vacuna contra la gripe antes de que comience la temporada de gripe. Se ofrecen vacunas inyectables y en aerosol nasal. Hable con el médico si tiene alguna duda sobre cómo funcionan las vacunas y su eficacia para prevenir la gripe.
La vacuna contra la gripe se administra, por lo general, mediante una inyección intramuscular. En el caso de los bebés y los niños pequeños, se administra mediante una inyección en el músculo del muslo. En los niños mayores, se administra mediante una inyección en el músculo de la parte superior del brazo. También está disponible en forma de aerosol nasal para niños sanos mayores de 2 años, incluidos los adolescentes que no tienen un embarazo. Consulte con el médico para determinar cuál es la mejor opción para su hijo.
La primera vez que un niño de entre 6 meses y 8 años reciba la vacuna contra la gripe, necesitará una segunda dosis un mes después. El objetivo es reforzar la protección contra la gripe. Administre a su hijo la primera dosis tan pronto como la vacuna esté disponible. A continuación, la segunda dosis podrá administrarse antes de que finalice octubre. De este modo, su hijo contará con la mejor protección para la temporada de gripe. Tras la primera temporada de gripe de su hijo, solo necesitará una dosis.
La vacuna está disponible para todos los niños a partir de los 6 meses. Algunos niños tienen más probabilidades de sufrir complicaciones derivadas de la gripe. Hable con el médico sobre la vacuna contra la gripe, especialmente si su hijo tiene:
- Una afección cardíaca o pulmonar crónica.
- Un trastorno endocrino, como la diabetes.
- Un trastorno renal o hepático.
- Un sistema inmunitario debilitado debido al VIH o al SIDA, o por el uso prolongado de esteroides u otros medicamentos inmunosupresores.
- Un trastorno sanguíneo, como la enfermedad drepanocítica.
La vacuna contra la gripe también se puede administrar a:
- Un niño que tenga un familiar con una afección de larga duración (crónica).
- Un niño o adolescente que tome aspirina como tratamiento a largo plazo.
- Un niño cuyos padres o cuidadores tengan un alto riesgo de sufrir complicaciones derivadas de la gripe.
Algunos efectos secundarios de la vacuna pueden parecerse a síntomas leves de la gripe. Sin embargo, la vacuna no provoca la gripe. Los efectos secundarios pueden tratarse con medicamentos de venta libre, como el acetaminofén. Nunca le dé aspirina a su hijo sin hablar primero con el médico. Los posibles efectos secundarios de la vacuna contra la gripe incluyen:
- Dolor en el brazo donde se administró la inyección.
- Síntomas de corta duración, como un leve dolor de cabeza o fiebre baja, durante aproximadamente un día después de la inyección.
Además de la vacuna contra la gripe, puede tomar otras medidas para ayudar a reducir el riesgo de que su hijo contraiga la gripe. También puede:
- Limitar, en la medida de lo posible, el contacto de su hijo con personas infectadas.
- Asegurarse de que su hijo se lave las manos con frecuencia.
- Hacer que su hijo lleve puesta una mascarilla médica cuando esté en contacto con muchas personas o en grupos numerosos.
Además, puede ayudar a evitar que su hijo contagie la gripe a otras personas si:
- Se asegura de que su hijo se cubra la nariz y la boca al toser o estornudar. Enséñele a usar un pañuelo de papel o a toser o estornudar en el pliegue del codo.
- Se lava las manos antes y después de atender a su hijo.
- Limpia las superficies de la casa que otras personas puedan tocar.